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William Edward Joyce,Laura Geringer Gross

Nicolás San Norte y la batalla contra el rey de las pesadillas

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  • Nayeli Cortésцитирует2 года назад
    Pero, acto seguido, alzó las cejas y miró a Norte, y con un movimiento rápido le dio el arma.

    —Ya no eres mi aprendiz —dijo Ombric con una calidez que Norte solo había oído cuando el hechicero se dirigía a Katherine—. Has aprendido todas las lecciones que podía enseñarte y te lo has ganado.

    Norte estaba estupefacto. Y, por primera vez en su vida, se sentía completamente inseguro.

    —Ombric… No estoy listo ni lo merezco. Tú has esperado toda la vida…

    —Ombric tiene razón —le interrumpió Katherine en voz baja.

    Norte la miró, buscando algo en su joven y valiente rostro. Ella siempre sabía lo que le convenía. A su manera, puede que sea más sabia que Ombric, pensó.

    Así pues, Norte tomó la espada. Al empuñarla, sintió una oleada de emociones, pero también una extraña calma, la certeza de tener un propósito, la sensación de pertenecer a algo que antes no sabía que existía, como si tuviese toda la vida por delante y ya supiese cómo iba a ser. Sería como el sueño de Katherine.

    Alzó la mirada hacia la imagen del Hombre de la Luna, que esperaba una respuesta.

    —Prometo que la usaré sabia y correctamente —dijo Norte—. Ahora y siempre.
  • Nayeli Cortésцитирует2 года назад
    —Ha sido algo más que una ensoñación lo que me ha hecho volver, viejo. —Miró a Katherine—. Tú me has salvado, de muchas maneras…

    Alargó la mano hacia la brújula que colgaba de la solapa de Katherine. Su regalo les había sido a los dos de mucha utilidad. Katherine había vivido su gran aventura y Norte había encontrado a una amiga para toda la vida. Se volvió hacia el viejo hechicero y dijo:

    —Fui a tu pueblo en busca de un tesoro. Pero encontré uno mejor de lo que imaginaba.

    Ombric miró al suelo y permaneció en silencio un momento. Cuando habló, lo hizo con una compasión dulce y verdadera.

    —Una vez te dije que no hay magia en el mundo que pueda cambiar un corazón humano. Tú has demostrado que me había equivocado, joven amigo.
  • Nayeli Cortésцитирует2 года назад
    Una mañana, después de que Katherine retirara una taza con sopa de saúco que ni había tocado, Norte habló por fin.

    —Gracias, Katherine —dijo con voz algo áspera tras tanto tiempo en silencio.

    Katherine lo miró con aquellos ojos claros que parecían atravesarle.

    —Descanse, señor Norte —le dijo con una leve sonrisa, arqueando los labios, mientras volvía a su sitio al pie de la cama.

    No necesitaban decir nada más.

    A los amigos no les hace falta.
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