Sus recuerdos seguían intactos y aquella noche estaba allí sentado rememorándolos, como siempre, asiéndose al más tenue rayo de luz; a veces parecía asirlo de verdad y viajar con él como por arte de magia. Una vieja canción sonaba una y otra vez en su mente:
¿Dónde irán las volutas?
¿Dónde irán las volutas que exhalo?
Esos rizados bucles
que me hablan de ti.