me gustaría insistir en que el desarrollo del Estado social no es tan solo una operación de redistribución monetaria: es también, y sobre todo, un paso hacia la desmercantilización. El auge de sectores como la educación, la sanidad, las pensiones, la vivienda o las infraestructuras pone de manifiesto que es muy posible organizar cambios en la economía más allá del mercado y de la lógica capitalista. Parece trivial, pero un sector como la sanidad representa el 10 % de la renta nacional. Es mucho más, por ejemplo, de lo que pesa la industria automovilística, y se trata de un sector que, en la mayoría de los países, se estructura sobre todo a partir de financiación pública. Además del Estado, la sanidad agrupa a una gran variedad de actores con y sin ánimo de lucro, asociaciones, etc. Puede que no sea el mejor sistema posible, pero una comparación entre el sistema estadounidense –basado sobre todo en estructuras con ánimo de lucro–