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De la tierra floreciente es una antología que reúne 60 poemas de 23 autores contemporáneos que se reconocen como pertenecientes a los pueblos originarios de Abya Yala. Muchos de esos poemas han sido escritos en las lenguas de esos pueblos. En esos casos se incluye la versión original y la versión en castellano.
Los autores son: Dora Aguavil Aguavil, Humberto Ak'abal, Liliana Ancalao, Vito Apüshana,Mario Castells, Fredy Chikangana, Jorge Miguel Cocom Pech, Bernardo Colipán, Nele Kantule, Lola Kiepja, Lucila Lema Otavalo, Faumelisa Manquepillán, Roxana Carolina Miranda Rupailaf, Higinio Obispo González, Irma Pineda Santiago, Sandro Rodríguez, Mikeas Sánchez, Martín Tonalmeyotl, Mariela Tulián, Arysteides Turpana, Atala Uriana, Jorge Alejandro Vargas Prado y Lecko Zamora. La compilación y el cuidado de la edición estuvieron a cargo de Raúl Tamargo.
56 бумажных страниц
Правообладатель
Bookwire
Дата публикации оригинала
2020
Год выхода издания
2020
Издательство
A capela
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Впечатления

  • Ana Saenzделится впечатлением9 месяцев назад
    👍Worth reading
    🔮Hidden Depths
    💡Learnt A Lot
    🎯Worthwhile
    🐼Fluffy

  • Hugo Cervantes Floresделится впечатлением5 лет назад
    👍Worth reading
    🔮Hidden Depths

Цитаты

  • Ana Saenzцитирует9 месяцев назад
    Pero Dios es una mancha gris

    en la pared de mi cuarto

    Dios es el moho que se expande cada vez que lloro

    y me siento a mirar cómo copulan los gatos

    Dios de las alturas

    Dios omnipotente

    no estabas ahí cuando fuimos ungidos

    y después ultrajados por la mano de un santo
  • Ana Saenzцитирует9 месяцев назад
    Sucede a veces,

    que uno se enamora de los árboles,

    por la sombra que producen,

    la fuerza de sus ramas

    o la dulzura de sus frutos.

    Sucede también, a veces,

    que el árbol que uno ama

    se convierte en hombre,

    y uno ama sus ideas,

    sus labios,

    su corazón,

    sus brazos,

    o el sexo

    (porque los árboles tienen sexo).

    Y sucede después, a veces,

    que el árbol que uno ama

    está tan cerca que asombra,

    asusta.

    Deja de ser un árbol

    y parece un sol

    que deslumbra los ojos enamorados.

    Y sucede entonces, a veces,

    que uno no sabe

    si cerrar los ojos y esconderse,

    o contemplar al árbol-hombre-sol

    hasta quedarse ciego.
  • Ana Saenzцитирует9 месяцев назад
    La poesía es fuego,

    quema dentro de uno

    y dentro del otro.

    Si no, será cualquier cosa,

    no poesía.

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