Los libros pocas veces son únicos, como las obras de arte, pero su importancia es evidente para todos. En la actualidad, conservan un valor simbólico casi espiritual: su destrucción se continúa considerando un sacrilegio. La quema de libros es uno de los actos simbólicos más poderosos que hay, relacionada con la destrucción cultural. Aunque se identifique normalmente con las piras nazis de 1933, la destrucción simbólica de la literatura es tan antigua como los propios libros.