Uno quiere destacar con su virtud, con su talento: ¿no brillarían acaso estos infinitamente más en las ciudades grandes que en las pequeñas? El deseo de sobresalir por la riqueza material y contentarse con una vida libre de infinitos placeres, no diré del cuerpo, que me toca menos, sino del alma, por el simple hecho de figurar y mandar, me parece cosa de tiempos bárbaros y me indigna.