Las bases científicas del socialismo descansan, principalmente y en forma harto conocida, en tres resultados del desarrollo capitalista, que son: el primero y principal, la anarquía creciente de su economía, lo cual le lleva a un declinar irremediable; el segundo, en la progresiva socialización del proceso de producción, que marca los comienzos positivos del régimen social futuro, y el tercero, en la mayor coincidencia de clase del proletariado y en su organización creciente, factor activo en la revolución que se avecina.