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Katherine Mansfield

  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    Ojalá uno tuviese tiempo para contemplar aquellas flores despaciosamente, tiempo para superar la sensación de novedad y extrañeza, ¡tiempo para conocerlas! Pero en cuanto te detenías a abrir los pétalos, a descubrir el envés de las hojas, venía la Vida llevándote a otro lugar.
  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    Tendida en su silla, Linda se sintió absolutamente vaporosa, como una hoja. La Vida llegaba como llega el viento, y la levantaba y zarandeaba: y tenía que irse. Dios mío, ¿iba a ser siempre así? ¿No había modo de escapar?
  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    Los partos la habían destrozado, debilitado, le habían quitado sus energías. Y lo que hacía que todavía resultase más difícil de soportar era que no quería a sus hijos. Era inútil fingir
  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    Ahora le tocó reflexionar a la abuela. ¿La entristecía? ¿La entristecía recordar, mirar hacia atrás? Contemplar los años vividos, como le había visto hacer Kezia. Continuar viéndoles como hacen las mujeres, muchos años después de que hubiesen desaparecido. ¿La entristecía? No, la vida era así.
  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    Kezia permaneció quieta considerando sus palabras. No quería morir. Eso hubiese significado dejar aquel sitio, dejar todos los sitios, y para siempre, dejar…, dejar a su abuela.
  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    Alrededor de la mesa tomaban asiento un toro, un gallo, un asno que constantemente olvidaba que lo era, una oveja y una abeja.
  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    Siempre estaba lleno de ideas nuevas, de proyectos, de planes. Pero nunca realizaba nada. Ardía en él un fuego nuevo; casi se podía oír su crepitar suave mientras explicaba, describía o exponía algo nuevo; pero al cabo de un momento el fuego se había consumido y sólo quedaban cenizas, y Jonathan se paseaba con una mirada anhelante en sus ojos negros
  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    ¡Qué corta es la vida! ¡Qué corta!» Sólo vivo una noche, o un día, y ahí está ese enorme y peligroso jardín, esperándome, todo él sin explorar, por descubrir
  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    está prohibido, no está permitido, va contra la ley de los insectos el dejar de golpearse y revolotear y trepar un instante por los vidrios. ¿Por qué no abandono la oficina?
  • Zamaveцитирует5 месяцев назад
    No me atrevo. No tengo dónde asirme. Digamos que no tengo un principio que me guíe.
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