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A.E. Quintero

Cuenta regresiva

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  • ferцитирует4 года назад
    Que fueras feliz.
    Que tuvieras una vida mejor
    que la no vida que ha sido mi vida,
    un destino más amplio, más lleno
    de cómodas oscuridades,
    de confortables caminos, de sombras verdaderas. Y no lloraras con tus manos,
    ni con otras manos. Que no te dolieras hacia dentro,
    hacia esa piedra ubicua
    con la que suelta el mundo su tremenda noche.
    Que no tropezaras en el espejo
    como lo hace el hombre.
    Y que pasaran de largo las cosas que no se logran,
    sin hacerte daño, sin llagas, sin despertarte.
    No sé si porque te amo
    adivino lo que no me dices, o sólo me lo invento.
    Pero pienso que el dolor
    reconoce a los de su propia especie,
    a los seres que le son comunes. Los que llevan
    el mismo fruto adentro de los ojos.
    El dolor,
    ese territorio heredado.
    El peor de todos los sitios invisibles,
    de los espacios inundados.
  • Rafael Ramosцитирует19 минут назад
    Siempre creí que los viejos
    le decían buenos días al reloj de la mañana,
    que se iban al baño saludando los objetos
    y los muebles cercanos; pero yo no.
    Yo peleo con las cosas, las riño,
    pateo su estorbosa cercanía. Pienso
    que alguien debería moverlas, ampliar y desampliar espacios,
    acercarlas para poder volver a quererlas lejos.
    Soy un viejo muy atípico,
    lo sé
    porque vivo con prisa todavía,
    porque creo que hago falta,
    que mi opinión es importante para que llueva limpiamente sobre las macetas
    y se den libres los nuevos brotes
    sin que el huracán –como un viejo zorro– se lleve los limones
    en los que la azúcar comienza su verde adolescencia.
    Eso sí, lloro más ahora. Aunque
    de una manera más seca.
    Y duermo menos, y me despierto más.
    Y me quedo mirando
    todo lo que les hace la noche
    a mi casa
    y a mi cuerpo.
  • Rafael Ramosцитирует20 минут назад
    No le tengo miedo a la vejez
    sino a lo viejo de mí que por fin me alcanza
    la columna sorda y las piernas ciegas;
    y me hace levantarme despacio,
    tomado de los brazos de la silla
    como imagino lo hacía el abuelo
    que no tuve.
  • Rafael Ramosцитирует20 минут назад
    es
    sólo negación simple, negación llana.
    Una muy encorvada negación de ser
    polvo viviente, polvo humano
    y llenar de polvo la taza de café frente a la ventana.
    Es como si desde ahora
    todas las mañanas amaneciera nublado, lloviendo.
    Es este no querer que me digan señor –ni nube, todavía–
    cuando pago en la tienda los refrescos y los cigarros.
  • Rafael Ramosцитирует23 минуты назад
    Incluso no sé si es mi tía
    o si es tía de mi padre. Pero se ha enamorado
    a sus 75 años
    pareciera que va sin agua pero va nadando.
    Y yo creo en el amor.
    Y creo
    que el destino no es sólo un sonido de alguien al piano.
  • Rafael Ramosцитирует32 минуты назад
    Me preguntas acerca de los libros
    de superación personal.
    A mí,
    que creo en la capacidad de vuelo
    de una rama. En la resistencia
    de una mosca a otra, sobre el papel atrapamoscas.
    Que creo
    en el sueño de salvarse
    y de salvarnos;
    y en los holanes entregados de abuela y su imaginaria popelina.
    Pues bien.
    Yo busco un libro de superación personal
    que me enseñe a desanudarme la corbata.
    Que me explique lo que pasó
    en los dientes de aquel chico
    después de su primera eyaculación, y lo prevenga:
    en los vidrios de agua rota
    que sólo pensaban en bañarse, en quitarse el mar
    y volver al útero seco, limpio, de las sábanas.
    Un libro que hable por mí, con mi madre,
    y le diga que un hijo gay no es un hijo roto. Y que una persona
    no se puede pegar con resistol blanco y paciencia.
    El corazón del pollo no regresa al pollo
    aunque el niño le pida a abuela que lo regrese.
    Un libro de superación personal
    que pudiera ser armadura contra las piedras y los penes del colegio.
    Que te quite lo muchacha
    y te enseñe los registros de una barba al ras.
    Y cosas más simples
    como doblar el papel higiénico
    para limpiarte adecuadamente la joven soledad del culo.
    El cómo sonarte la nariz delante de la gente.
    Las técnicas de un beso seguro,
    sin salivar como un bisonte;
    los modos correctos para hablar con un pene
    o una vagina.
    Porque debería haber alguien
    que te enseñe a ir viviendo limpio.
    Cada etapa.
    Las muertes que dejan puntitos en los ojos
    de un niño de 10 años.
    El lodo blanco, pegajoso,
    que se seca como una tiniebla, como un grito,
    como una sentencia de reformatorio que grita tus 13 años.
    Y el vello púbico
    que siempre nos mueve de lugar la conciencia, y la cambia, y la rasura, y la regresa
    con el hocico roto y sin dos dientes.
    Y los malditos cuarenta años.
    Que te diga que para todos es igual. Todo.
    Para que esta cosa, esta poquedad, tan breve,
    se lleve lo mejor posible.
  • Rafael Ramosцитирует35 минут назад
    No es soledad de ti
    ni de tus brazos.
    No es soledad de amor
    o de lo que el mundo muere.
    Es sólo este silencio que se agarra de mi pierna
    como un niño en su primer día de colegio.
    Este silencio
    que es como quien se pone en disposición de viajar,
    de mudarse, de irse hacia la arena movediza
    con la resignación de un ciervo, que cae y se hunde,
    que cae
    y sus ojos permanecen abiertos
    mientras la arena le cubre los párpados. Soledad de cierva
    que piensa en el cachorro que deja solo
    mientras una bala apaga su frente.
    No es soledad de ti,
    ni de tus muchos abrazos en mis noches de mucha lluvia.
    Es soledad antigua,
    soledad de mí, de la mitad que soy siempre.
    Pasando sin quedarme.
    Soledad de niño que crece.
    Soledad de adulto.
    Una furiosa soledad de vino tinto
    que se hace viejo, diariamente.
  • Rafael Ramosцитирует37 минут назад
    y las palomillas que también intentan, que también chocan,
    que sueñan también con encenderse como un cerillo
    y llevarse la luz.
    De verdad intento no evadir el tema
    pero todo, pero nada, pero nadie, pero algo,
    pero estar y despoblarse, y lo pequeño
    o lo grande, y lo conocido,
    y los que son anuncio de lluvia
    y llueven hacia otros
    o los que no dejan de caminar por miedo a quedarse detenidos para siempre.
    Y los que no niegan y consiguen olvidar
    o los que se desandan hasta borrarse.
    Y yo lo intento de verdad
    pero la tristeza es de manos grandes
  • Rafael Ramosцитирует40 минут назад
    ¡Qué difícil escribir
    cuando todo va marchando
    y nada quita sus pasos y todo
    pareciera una cuchara en un vaso
    girando sola!
    ¡Qué complicado!
    El dolor
    siempre tiene más manos, más ojos, y va más lejos. Siempre
    va juntando piedras y levantando frascos
    y latas donde la sombra de un hombre ha sido rescatada:
    ¡qué bella entonces la poesía de amor
    escrita siempre por el desengaño!
  • Rafael Ramosцитирует41 минуту назад
    La veo.
    Dulce
    como el jocoque
    sobre una tostada con miel.
    Algo en su bata
    no termina de despertar. Le cuesta trabajo
    como a un árbol
    mover sus manos, tan parecidas a los maderos donde atan a los caballos;
    o donde amarran su nerviosismo las pequeñas balsas.
    La veo
    y pienso en esas películas
    donde siempre hay ancianas y plantas
    riñendo, cambiando lugares; simbióticas.
    Dulce, dije, y estereotipada:
    donde cada pantufla lleva un nombre propio y suena a catarro, a mañana fría.
    La frutalidad de sus ojos
    –que es, digamos, la conducta ordinaria
    de los frutos– parece hablar con los gatos.
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